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postheadericon Declaración de la Familia Vicenciana sobre la pandemia causada por el COVID-19

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Toda la Familia Vicenciana, ante la presente situación de pandemia por el nuevo coronavirus, que afecta globalmente a todos los países del mundo, se une a los esfuerzos de las personas que se han movilizado para minimizar los contagios y, finalmente, erradicar la enfermedad.

El Consejo Ejecutivo de la Familia Vicenciana solicita a todos los miembros de nuestra familia espiritual que colaboren activamente para que el virus no se propague. Como buenos miembros de la sociedad, aportemos nuestro grano de arena y sigamos puntualmente las directrices y orientaciones de las personas que, desde la primera línea, están trabajando denodadamente para aliviar y curar a los enfermos por coronavirus, y hallar rápidamente una cura.

Respecto a las obras y servicios de atención a los más necesitados que llevamos a cabo en todo el mundo, procuremos que no queden desatendidas las necesidades de los pobres, sobre todo las más básicas de alimentación y cuidados médicos. Hagámoslo siempre procurando no poner en peligro su salud, sin ser nosotros propagadores de la enfermedad, y de acuerdo a los mensajes y buenas prácticas que los líderes nacionales e internacionales nos piden que ejecutemos.

Confiamos en la intercesión de la Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, san Vicente de Paúl y todos los santos y beatos de la Familia Vicenciana, para que se venza a la enfermedad y esta situación mejore en un muy breve periodo de tiempo.

Invitamos a todos los miembros de la Familia Vicenciana a rezar, individualmente, en familia o grupo –si la situación lo permitiese–, esta oración cada día:

Oh, Dios, protector de los indefensos,
mira compasivo a tu pueblo
que sufre por el peligro de una pandemia global.

Ten compasión de nosotros,
muestra tu infinita misericordia
y guía la mano de aquellos que se esfuerzan
para que pronto se supere esta situación.

Imprime en nosotros entrañas de generosidad,
para que sepamos auxiliar a los más débiles,
a los ancianos, a los sin techo, a los empobrecidos,
que son los que, en mayor medida,
sufren las consecuencias de esta crisis:
que sepamos estar cerca de ellos
y ayudarles en estos momentos difíciles.

Protege a los médicos y enfermeros,
a todo el personal sanitario
que está en primera línea para detener esta pandemia.
Ilumina su mente
para que pronto se halle la cura.

Te lo pedimos por intercesión de Jesucristo, tu hijo,
nuestro Señor, el protector de los necesitados. Amén.

Rezamos juntos el Padrenuestro y el Ave María.

 
Formación AIC

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